Esa madrugada de enero, en el fraccionamiento Residencial del Valle en Durango, algo que nunca debería pasar casi termina en tragedia.
Una vivienda de dos pisos, recién construida, comenzó a inclinarse y resquebrajarse hasta el punto de que sus habitantes tuvieron que ser evacuados por Protección Civil. La causa, según los primeros reportes, era evidente: la casa prácticamente no tenía cimientos adecuados —y lo que parecía una excavación menor a un costado terminó comprometiendo toda la estructura.
La noticia no solo alarmó a los vecinos, también encendió una alarma más silenciosa pero profunda: la de miles de viviendas que en México se construyen de forma informal o sin la debida supervisión técnica.
Más allá de este caso, la realidad es clara. Muchas viviendas, especialmente en zonas donde predomina la autoconstrucción o la obra informal, presentan condiciones estructurales deficientes:
Se usan materiales sin cálculo técnico
No se consulta normativa ni reglamento
No se hace estudio de suelo
No hay dirección responsable de obra
La excavación, cimentación y refuerzo quedan al “tanteo”
Y todo esto no se nota hasta que algo falla.
En el caso de Durango, los daños estructurales eran tan evidentes que las autoridades tuvieron que evacuar a la familia afectada por seguridad. Un muro que se inclina, un cimiento insuficiente y la ausencia de una estructura pensada técnicamente son señales de riesgo grave.
Y no es el único incidente relacionado con construcciones deficientes en la región. En otras partes de Durango también se han reportado colapsos de muros antiguos o estructuras mal hechas, especialmente después de lluvias o movimientos de terreno.
Esto nos lleva a una pregunta fundamental:
¿Por qué sigue ocurriendo si la construcción es algo regulado y técnico?
Cuando una persona decide construir sin un profesional, a veces piensa que:
👉 “Con unos albañiles expertos alcanza.”
👉 “Un familiar me lo puede hacer.”
👉 “Yo me encargo de lo básico.”
👉 “No necesito planos ni cálculo.”
Y muchas veces funciona… hasta que no funciona.
La realidad es que cada elemento de una casa debe ser pensado con lógica técnica, especialmente:
✔ La cimentación
✔ Las cargas estructurales
✔ Las excavaciones colindantes
✔ La calidad del suelo
✔ Las conexiones verticales y horizontales
✔ El sistema de drenaje y agua
✔ La resistencia ante lluvias, sismos y asentamientos
No es cuestión de suerte ni de “salir bien”.
Es diseño + ingeniería + normativa.
Estos son solo algunos de los errores que más se repiten:
Puedes tener buenos planos, pero si la base de la casa no descansa sobre un suelo correctamente evaluado, estás construyendo en riesgo.
Una casa sin cimientos adecuados puede mantenerse un tiempo… hasta que algo la rebasa.
Como en el caso de Durango, una zanja cercana sin soporte puede comprometer toda una estructura.
Sin proyecto ejecutivo ni cumplimiento normativo, cada decisión en obra es un salto al vacío.
construir mal sí lo es
La obra informal o la autoconstrucción sin profesionales puede parecer más económica al inicio, pero a la larga:
💸 Multiplicas costos por reparaciones
🕒 Pierdes tiempo por retrabajos
😰 Pierdes tranquilidad por inseguridad
📉 Afecta el valor real de tu inmueble
⚖️ Y en casos graves, pone en riesgo vidas
No es exageración. Es ingeniería y práctica profesional.
Si estás por construir, ampliar o remodelar, considera:
Aunque no lo veas, es la base de todo.
No improvises distribuciones ni detalles sin cálculo.
Esto no solo evita riesgos, también sanciones legales.
Un arquitecto + ingeniero te protege de errores costosos.
La obra “se corrige” desde el proyecto, no desde el martillo.
…pero sí es sinónimo de riesgo si no hay profesional detrás
Hay paisajes hermosos que nacen de la autoconstrucción, pero también hay historias como las de Durango que nos recuerdan algo fundamental:
Lo que no se ve —cimentaciones, estructura, cálculo—
es lo que no se puede corregir después.
Así como muchos confiaron en una “construcción económica”, otros confiaron también en la estabilidad de esa casa… hasta que casi colapsa.
No diseñamos por intuición.
Diseñamos con criterio, cálculo, normativa y lógica constructiva.
En nuestros proyectos:
✔ El suelo se analiza
✔ La cimentación se calcula
✔ Las cargas se distribuyen correctamente
✔ La iluminación, ventilación y uso real están resueltos
✔ Todo cumple el reglamento y normas técnicas
Porque una casa no es una foto bonita…
es un espacio que debe funcionar y perdurar.
Una obra bien planeada no termina en titulares por colapsos o fallas estructurales.
Termina en historias de tranquilidad, confort y seguridad.
Y eso solo se logra diseñando con cabeza, no improvisando con manos.
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