ARCHITECTURE

12 ERRORES DE DISEÑO ARQUITECTÓNICO MÁS COMUNES (EVÍTALOS ANTES DE CONSTRUIR)

¿Una casa puede verse espectacular y estar mal diseñada? Absolutamente.

Puedes tener una fachada impresionante, una cocina de revista, mármol por todas partes y un render que parece sacado de Architectural Digest… y descubrir, cuando empiezas a vivir ahí, que para abrir el refrigerador tienes que moverte de lugar, que el comedor bloquea la circulación o que tu escritorio recibe reflejos durante todo el día.

Entonces, ¿qué salió mal?

Muchas veces, el problema no está en los acabados.

Está mucho antes.

Está en las decisiones que se tomaron antes de dibujar.

Y antes de continuar tenemos que aclarar algo:

Cuando hablamos de “contratar al arquitecto barato”, no estamos hablando de cuánto cobra un arquitecto.

Un arquitecto que cobra menos no necesariamente hace un mal proyecto, así como uno que cobra mucho tampoco garantiza un buen resultado.

Aquí hablamos de otra cosa:

del valor del criterio que existe detrás de un proyecto y del resultado que finalmente recibe el cliente.

Porque el verdadero trabajo de un arquitecto no consiste solamente en dibujar una casa.

Consiste en entender cómo debe funcionar.


El verdadero valor de un arquitecto está en su criterio

Cuando contratas un proyecto arquitectónico, el dibujo es solamente la parte visible.

Detrás de ese dibujo debería existir una cadena de decisiones:

¿Qué necesita realmente el usuario?

¿Cómo se va a utilizar cada espacio?

¿Qué actividades sucederán simultáneamente?

¿Qué espacios necesitan estar cerca?

¿Cuáles deberían estar separados?

¿Cómo circularán las personas?

¿Dónde llegará la luz?

¿De dónde viene el ruido?

¿Cuánto almacenamiento se necesita?

¿Cómo se utilizarán los muebles?

¿Qué sucederá cuando la familia cambie?

Un buen proyecto no aparece de la nada.

Se construye a partir de preguntas.

Y ahí es donde comienza el criterio arquitectónico.


1. ¿QUÉ ES UN PROGRAMA ARQUITECTÓNICO?

Imagina que llegas con un arquitecto y le dices:

“Quiero una casa de tres recámaras, sala, comedor, cocina y tres baños.”

¿Eso es un proyecto?

No.

Es una lista de necesidades iniciales.

El programa arquitectónico es mucho más que enumerar habitaciones.

Es organizar y definir los espacios que requiere un proyecto de acuerdo con quién lo utilizará, qué actividades realizará, qué relaciones necesitan existir entre los espacios y qué condiciones debe cumplir cada uno.

Por ejemplo, pensemos en una familia de cuatro personas.

Dos adultos trabajan desde casa.

Tienen dos hijos.

Cocinan todos los días.

Reciben amigos los fines de semana.

Tienen mascotas.

Necesitan privacidad en las recámaras.

Y además quieren un espacio para hacer ejercicio.

Si simplemente hacemos una lista podríamos terminar con:

  • Sala
  • Comedor
  • Cocina
  • 3 recámaras
  • 3 baños
  • Estudio
  • Gimnasio
  • Lavandería

Pero todavía no hemos diseñado nada.

Ahora vienen las preguntas importantes:

¿Los dos adultos pueden trabajar en el mismo espacio?

¿Necesitan aislamiento acústico para videollamadas?

¿El gimnasio necesita ventilación natural?

¿Dónde se almacenan los artículos de limpieza?

¿Dónde se guardan las compras?

¿La lavandería necesita estar cerca de las recámaras?

¿La cocina debe conectarse directamente con el comedor?

¿El baño de visitas debe estar dentro de la zona privada?

¿Las mascotas necesitan un espacio específico?

Ahí comienza el verdadero proyecto.

Porque el programa arquitectónico no solamente dice qué espacios existen.

Empieza a explicar cómo debe funcionar la vida dentro de ellos.


2. ¿Y QUÉ ES LA ZONIFICACIÓN?

Una vez que sabemos qué necesita el proyecto, tenemos que decidir dónde colocar cada cosa.

Eso es la zonificación.

Una vivienda puede organizarse, por ejemplo, en tres grandes grupos:

Zona pública

Son los espacios donde normalmente convivimos y recibimos personas.

Sala, comedor, terraza, estancia, etc.

Zona privada

Son los espacios que requieren mayor intimidad.

Recámaras, vestidores, baños familiares, estudio privado, etc.

Zona de servicio

Son los espacios relacionados con el funcionamiento cotidiano de la vivienda.

Cocina, lavandería, bodega, cuarto de máquinas, almacenamiento, etc.

Pero zonificar no significa simplemente poner tres colores sobre un plano.

La verdadera pregunta es:

¿cómo deben relacionarse esas zonas?


3. UNA BUENA ZONIFICACIÓN PUEDE HACER QUE UNA CASA FUNCIONE MEJOR SIN HACERLA MÁS GRANDE

Imagina que llegas del supermercado con seis bolsas.

En una mala distribución podrías entrar por la puerta principal, atravesar la sala, cruzar el comedor y finalmente llegar a la cocina.

No necesitas una casa más grande.

Necesitas una casa mejor organizada.

Una solución podría ser colocar el acceso de servicio cerca del estacionamiento y conectarlo directamente con la cocina, despensa y lavandería.

De pronto, el mismo número de metros cuadrados funciona mucho mejor.

Esto es algo que nos parece fundamental:

La buena arquitectura no siempre agrega metros. Muchas veces elimina recorridos innecesarios.


4. ZONIFICAR TAMBIÉN SIGNIFICA SEPARAR ACTIVIDADES

Ahora pensemos en algo diferente.

Una recámara junto a una sala de televisión.

Una cocina junto a un dormitorio.

Un estudio junto a un área donde juegan niños.

Un baño de visitas directamente relacionado con el comedor.

No necesariamente todos estos casos son incorrectos.

Pero sí tenemos que preguntarnos:

¿qué actividades están sucediendo y qué relación deberían tener?

Una vivienda necesita lugares para convivir, pero también lugares para descansar.

Necesita espacios sociales, pero también espacios de privacidad.

Necesita movimiento, pero también lugares donde podamos detenernos.

Por eso la zonificación también funciona como una herramienta para controlar:

ruido, privacidad, recorridos, iluminación, vistas y relaciones entre actividades.

Y muchas veces una buena solución comienza simplemente poniendo cada cosa donde tiene sentido.


5. DESPUÉS APARECE ALGO QUE MUCHAS VECES SE OLVIDA: EL CUERPO HUMANO

Una casa no se utiliza desde una vista aérea.

Se utiliza con el cuerpo.

Caminamos.

Nos sentamos.

Nos levantamos.

Abrimos puertas.

Abrimos cajones.

Cocinamos.

Trabajamos.

Nos agachamos.

Guardamos objetos.

Cargamos bolsas.

Movemos muebles.

Y todo eso necesita espacio.

Aquí entran dos conceptos fundamentales:

ergonomía y antropometría.

La antropometría estudia las dimensiones y proporciones del cuerpo humano.

La ergonomía busca adaptar los espacios, objetos y sistemas a las capacidades y necesidades de las personas.

Por eso las dimensiones arquitectónicas no deberían surgir simplemente de:

“Así se ha hecho siempre.”


6. EL COMEDOR ES UN EJEMPLO PERFECTO

Supongamos que tenemos una mesa de comedor de 90 × 180 centímetros.

Podríamos dibujarla perfectamente dentro de una habitación.

Pero eso no significa que el comedor funcione.

Tenemos que considerar:

la mesa,

las sillas,

la persona sentada,

el espacio para retirar la silla,

y la circulación alrededor.

Porque una persona no desaparece cuando se sienta.

Sigue ocupando espacio.

Y si detrás de esa silla existe una circulación principal, necesitamos comprobar que ambas actividades puedan suceder simultáneamente.

Por eso un plano puede tener una mesa perfectamente dibujada y, aun así, tener un comedor incómodo.

El mobiliario también forma parte de la arquitectura.


7. LA COCINA LO HACE TODAVÍA MÁS EVIDENTE

Una cocina no consiste solamente en colocar:

refrigerador + tarja + estufa.

Hay una secuencia de actividades.

Guardamos.

Lavamos.

Preparamos.

Cocinamos.

Servimos.

Limpiamos.

Y mientras hacemos todo eso, abrimos puertas y cajones, utilizamos electrodomésticos y nos desplazamos.

Por eso la distribución de una cocina debe considerar tanto las relaciones entre sus elementos como el espacio necesario para utilizarlos.

Incluso los estándares de accesibilidad muestran la importancia de estudiar el espacio libre de circulación: por ejemplo, los criterios ADA establecen 101.5 cm para determinados pasillos de cocinas de paso y 152.5 cm para cocinas en U accesibles. Estas cifras no son automáticamente las medidas obligatorias para todas las viviendas, pero sirven para entender cómo el diseño debe considerar simultáneamente cuerpo, mobiliario y movimiento.

La pregunta no es:

“¿Cabe la cocina?”

La pregunta es:

“¿Puedes trabajar cómodamente dentro de ella?”


8. LAS CIRCULACIONES NO SON ESPACIO SOBRANTE

Este es uno de los errores que más fácilmente pueden arruinar una vivienda.

Pensar:

“Primero acomodo todos los muebles y después vemos por dónde pasa la gente.”

Debería ser exactamente al revés.

La circulación forma parte del proyecto.

En determinados reglamentos mexicanos existen dimensiones mínimas para circulaciones; por ejemplo, el reglamento citado por el Diario Oficial establece 90 centímetros para pasillos interiores de viviendas unifamiliares. Pero una dimensión reglamentaria mínima no significa necesariamente que sea la dimensión más cómoda para todas las situaciones.

Porque existe una diferencia enorme entre:

poder pasar

y

vivir cómodamente.


9. LAS ALTURAS TAMBIÉN TIENEN UN PORQUÉ

Un escritorio demasiado alto.

Un monitor demasiado bajo.

Una repisa que obliga a estirarse constantemente.

Una cubierta que no corresponde al usuario.

Pueden parecer pequeños errores.

Pero repetidos todos los días pueden afectar la comodidad y la forma en que utilizamos el espacio.

En estaciones de trabajo, por ejemplo, OSHA recomienda colocar el monitor frente al usuario y con la parte superior de la pantalla aproximadamente al nivel de los ojos o ligeramente por debajo, además de mantener brazos, muñecas y manos en posiciones neutrales.

Es decir:

la ergonomía también entra en la arquitectura.

No diseñamos únicamente habitaciones.

Diseñamos las condiciones en las que las personas realizan actividades.


10. Y LA ILUMINACIÓN TAMPOCO ES “PONER UNA LÁMPARA”

Otro error muy común es colocar una lámpara en el centro del techo y asumir que el espacio ya está correctamente iluminado.

Pero piensa en todas las actividades que pueden ocurrir dentro de una casa.

Leer.

Cocinar.

Trabajar.

Maquillarse.

Comer.

Descansar.

Circular.

No todas necesitan exactamente la misma iluminación.

Las guías de seguridad y factores humanos distinguen entre diferentes necesidades visuales y destacan factores como niveles de iluminación, deslumbramiento, sombras y contraste.

Por eso diseñar iluminación significa preguntarnos:

¿qué necesita ver una persona aquí?

Y no solamente:

¿dónde ponemos una lámpara bonita?


11. EL ERROR MÁS PELIGROSO: DISEÑAR PARA EL RENDER

Y aquí llegamos a uno de nuestros puntos favoritos.

Porque un render puede engañarnos.

En un render:

el sofá cabe.

La mesa cabe.

La cama cabe.

La cocina cabe.

El clóset cabe.

Todo parece perfecto.

Pero el render no necesariamente te muestra lo que sucede cuando:

una persona abre el refrigerador,

otra intenta pasar,

alguien está sentado en el comedor,

otra persona abre un cajón,

y alguien más está preparando la comida.

La vida real no ocurre como una imagen estática.

La arquitectura es movimiento.

Por eso creemos que un buen proyecto debe probarse mentalmente como si ya estuviéramos viviendo dentro.

¿Qué pasa cuando llego con las compras?

¿Qué pasa cuando tengo invitados?

¿Qué pasa cuando trabajo desde casa?

¿Qué pasa cuando alguien está cocinando y otra persona necesita pasar?

¿Qué pasa cuando envejecemos?

¿Qué pasa cuando cambia nuestra familia?

Esas preguntas también son arquitectura.


12. ENTONCES… ¿QUÉ HACE REALMENTE VALIOSO A UN ARQUITECTO?

No es simplemente el precio.

Tampoco es el tamaño de su oficina.

Ni la cantidad de renders que entrega.

El valor está en su capacidad para observar, analizar, cuestionar y tomar decisiones.

Un buen arquitecto no debería limitarse a preguntarte:

“¿Qué quieres que te dibuje?”

También debería preguntarte:

“¿Cómo vives?”

Porque quizá lo que estás pidiendo no sea la solución.

Quizá sea solamente lo que crees que necesitas.

Y parte del trabajo del arquitecto consiste precisamente en descubrirlo.


NO CONTRATES AL MÁS CARO. NO CONTRATES AL MÁS BARATO.

Contrata criterio.

Pregunta qué hay detrás de cada plano.

Pregunta cómo se estudió tu programa.

Pregunta cómo se decidió la zonificación.

Pregunta cómo se resolvieron las circulaciones.

Pregunta cómo se consideró el mobiliario.

Pregunta qué criterios ergonómicos se utilizaron.

Pregunta cómo se pensó la iluminación.

Pregunta cómo se coordinaron las instalaciones.

Y, sobre todo:

pregunta por qué.

¿Por qué esta habitación está aquí?

¿Por qué esta puerta abre hacia ese lado?

¿Por qué la cocina está relacionada con este espacio?

¿Por qué la recámara está orientada hacia esa fachada?

¿Por qué esa ventana tiene esa dimensión?

¿Por qué esa circulación mide lo que mide?

Porque cuando un arquitecto puede explicarte las decisiones detrás de su proyecto, empiezas a entender dónde está realmente el valor.


UNA CASA NO DEBERÍA SER SOLAMENTE UN CONJUNTO DE METROS CUADRADOS

Debería ser una respuesta a una forma de vivir.

Porque puedes tener muchos metros cuadrados y desperdiciarlos.

Puedes tener pocos metros cuadrados y aprovecharlos extraordinariamente bien.

Puedes tener materiales costosos y una distribución incómoda.

Y puedes tener una arquitectura sencilla que funcione extraordinariamente bien.

La diferencia muchas veces está en algo que no aparece en el render:

el criterio.

Y ese es precisamente el tipo de arquitectura que queremos hacer en GIMETRIC.

No diseñar por diseñar.

No llenar metros cuadrados.

No perseguir solamente una imagen bonita.

Entender. Cuestionar. Resolver.

Porque para nosotros, la arquitectura empieza mucho antes de dibujar una línea.

GIMETRIC Arquitectos

Arquitectura con criterio. Diseñamos, pero también cuestionamos.

 

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